Todo Calor, nada bajo control

Por: Raquel Cespedes

Parte 1. La negación

Han pasado ya cuatro años.  Y sí,  algunas veces y a pesar del tiempo transcurrido me toma por sorpresa dejándome sumergida en un mar de desconcierto. A lo largo de todo este tiempo, en los momentos previos cuando presiento su llegada, he venido adoptado tácticas diferentes.  

Al principio, la defensa era lo mío.  Aunque ahora, mirándolo desde la distancia de los meses talvez era una forma de protegerme.  Así, me hacía simplemente la desentendida. En medio de una pandemia,  la única que espero vivir,  me decía ante su aparición inesperada:  “acá no está pasando nada”.   

Y  cómo igual llegaban, igual se iban,  de manera rápida e inesperada no producían mayor efecto perturbador, o al menos así quería creerlo;  pues al estar encerrados en el mismo lugar durante semanas y meses enteros,  mi cotidianidad hizo de sus visitas parte del mobiliario y del mismo paisaje. 

Al fin y al cabo no había mucho movimiento, y ya sabía dónde y cuándo encontrarme;   así que, ¿qué importaba su impertinencia?,  ¿qué importaba si iban y venían a sus anchas?  Finalmente, yo siempre estaba ahí, con las mismas rutinas que tuvimos que adoptar por miedo, por instinto, por necesidad. 

Pasaron las semanas y empecé a ponerme cómoda con el encierro y creyendo ilusamente que todo estaba bajo control,  empecé ante sus intempestivas apariciones a cerrar los ojos y sosteniendo la respiración en estado de alerta y tensión, mi voz interior otrora indiferente, empezó emerger con tono de súplica:  “no ahora”  “no otra vez”

Si no hubiese observado otros cambios evidentes, posiblemente seguiría después de estos cuatro años interpretando que se trataba de un evento accidental; tal vez producto de la emocionalidad, al sentirme expuesta o descubierta.  

Algo parecido a lo vivido en mi adolescencia; cuando me sonrojaba porque ese amor imposible con quien soñaba me miraba fugazmente,  y a pesar de la emoción me sentía a salvo,  pues en el fondo sabía que nunca se acercaría.  

Al fin, la pandemia nos liberó y nos expulsó otra vez al mundo, con cambios profundos adentro y afuera.  Personas que se fueron o se reencontraron, lazos fortalecidos, lazos rotos, certezas, desengaños, proyectos nuevos,  comienzos,  finales.   

Y ahora me retaban,  no era la misma.  Y con ello aumentó la intensidad y frecuencia de sus visitas. Así que era necesario cambiar mi táctica.  Decidí prepararme para recibirlo.  Tarea muy difícil pues desde la primera vez, no han dejado la costumbre de ser repentinos, intempestivos, y deshora.  

Quería empezar a prepararme y entender,  ya no ser indiferente,  ya no resistir. Opté entonces, por intentar sobreponerme para alcanzar la sensatez y claridad mental suficientes; para más que sentir,  discernir: ¿porqué de la nada aparecen?, ¿porqué van y vienen?  

Parte 2.  La rendición

¿ Me estoy quedando sin hormonas femeninas?  ¿Eso qué significa? Entonces, salí de su consultorio cuestionándome ante sus  palabras impasibles. ¿Me estoy volviendo menos mujer? ¿ Ya no hay equilibrio posible para mí?  ¿Debo, entonces, aplazar una de mis creencias de aspiración perfecta, de vivir entre el yin y el yan?  

Como todo está cambiando en mi cuerpo, ¿yo debo cambiar?, cambiar rutinas, formas de amar, de alimentarme, de relacionarme, ¡en fin! 

¿Porqué no me preguntaron si quería pasar por esto? Es que tengo otros planes  y, ¿qué hago con todo lo que tengo que hacer?  Pero es que no puedo derretirme en medio de un chubasco, y  si no está pasando nada porque me sonrojo… que bochorno, nadie lo entenderá en esta exigente presencialidad. 

Amiga ¡sé práctica !  Lo que no sirve que no estorbe;  llénate de hormonas y soluciona o niega rápidamente tu condición de mujer menopáusica.   ¡ Y siéntete bien! Finalmente siempre es ese el propósito, y entre más rápido lo aprendas mejor.  Acá no venimos a sufrir.

¡Pero como se te ocurre!  Te recomiendo que no te sometas a tratamiento de hormonas,  eso produce cáncer,  eso no es natural,  la meno y el climaterio sí lo son, ¿o qué hicieron nuestras abuelas?,  ¿y las mamás de ellas?  Ellas sobrevivieron sin tratamientos, ni nada de esto.  

! Oh lo humano y lo femenino !  Y nuestras poderosas contradicciones.  

En medio de este torbellino de sobre- información y recomendaciones empecé a rendirme ante los hechos.   Y con esta rendición, sutilmente empezó a aparecer en mí la necesaria concesión:  me di permiso de embarcarme hacia lo desconocido. 

Parte 3. La transformación

Llevo meses desde que me embarqué.  A veces sube la marea y enfrento oleadas de calor intenso, más otra gran cantidad de tsunamis físicos y emocionales.  Aunque he descubierto islas que cuando arribo a ellas, las oleadas de calor no tocan sus orillas:  me he reconocido como una mujer de edad media que se ha dado permiso de cambiar;  las rutinas al aire libre,  correr,  practicar asanas y saludos al sol, se han  vuelto parte de mi cotidianidad;   también me permito relajarme y moldear mi cuerpo con un buen masaje,  allí el calor se repliega. Solo me acuerdo de ellos en los momentos que abandono esas hermosas islas de conexión y placer.   

Y es ahí, en pleno mar abierto donde se presenta. Me invade con sus brasas, cuando tengo que decirme la verdad, y peor aún, cuando debo aceptar la verdad;   también en la soledad de la oración;  en la contrariedad de algo que no sale bien, en las noches de insomnio, y en las horas avanzadas  esperando a que mi hijo en plena adolescencia regrese a casa. En esos momentos me confronta, me interpela y con voz fuerte me pregunta: ¿dónde está tu fe?,  y es cierto, a veces se me refunde… lo acepto. ¿Cuánto tiempo me tomará atravesar por este el calor transformador e  incierto? Posiblemente abandone este viaje y no haya terminado mi transformación. 

Lo que sí es verdad, es que al zarpar dejé una parte de mí  y que no hay vuelta atrás;  ya no volveré a ser la misma, aquella que en época de pandemia creyó ingenuamente que todo estaba bajo control. 

Raquel Cespedes. Consultora en ética corporativa y Compliance. Con la edad media «a cuestas» encuentra en las palabras un camino de amorosa liberación.

PD. Estos escritos son una muestra de ejercicios realizados en el taller de escritura: narrativas autorreflexivas para acompañar la vida. Entre Julio-Octubre 2024. Club Xabier. Educación Continua. Pontificia Universidad Javeriana. 

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