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Mi madre

y a veces, te encontrarás en el espejo y apesardel mechón erisadoves a esa mujer que fue tu madre atrapada en el espejoandi nachón Ella cumple hoy 84 años y todavía se levanta cada mañana para atender su almacén. El almacén que ella creo y lleva su nombre: Almacén Aida. Ella tiene un negocio que … Sigue leyendo Mi madre

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Eso que talla

Hoy se asomó la tristeza. Converso con mi ser superior y le pido por mi corazón, para que no repita los dolores que ya sintió. Discutir me hace sentir desperdiciada y eso me recuerda que me prometí no traicionarme nunca más. Ignoro y evito conversaciones que debo tener como adulta. Mi niña interior no quiere, esta furiosa, triste, pataletosa. Odio esta nueva forma de contactarnos, un chat que siento impreciso, banal, frío, sin conexión y pienso en lo estúpido que es no expresar lo que se desea de forma clara como debe hacerlo una adulta mirando a los ojos.

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I am a … holic

En este proceso de mirar hacia dentro, en este viaje interior (uno de los tres viajes que hago), he observado mucho y con detalle mis malos hábitos.  He ido entendiendo cuáles son los estímulos que necesito para lograr esa sensación de bienestar que me producen.  He ido aceptando que esa sensación de bienestar es en muchos casos efímera, de pocos minutos de duración, o como mucho, horas.  Que son sensaciones pasajeras y que necesitan nuevos estímulos para volver a sentirlas.  Y así se convierten en un verdadero círculo vicioso.

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Capadocia: El Viaje Mineral

Cuando llegamos a Göreme mi corazón paro un instante, y como si quisiera volver a nacer, tome una gran bocanada de aire para reconocer que ese lugar era real.  No podía creer lo que veían mis ojos: era el tiempo congelado en la caverna, la cueva, la piedra, las entrañas de la caverna prehistórica donde la humanidad fue parida.  ¡La perfección mineral! ¡La arquitectura de Dios!

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De la inmanencia a la transcendencia ( en clave astrológica)

La pulsión creativa habita en todos, así como habita el yo y su función distintiva, esa que nos hace ser comunes y únicos a la vez. La inmanencia como estado latente del yo, nos invita a soñar, a querer crear. Este estado latente lo podemos percibir en su máxima expresión  en esa “pausa abierta” o ese “respiro calmo” donde no somos habitados por complejos internos o por mandatos exteriores. La inmanencia como milagro es la puerta hacia el potencial propio, es la luz de deseos y anhelos que nos habitan sin más.

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Para una nueva ética del viaje: parte I

Una nueva ética del viaje podría iniciar planteándose como un acuerdo con nosotros mismos frente a un planeta en franca necesidad de atención y consideración; un acuerdo de moderación, de expansión controlada o de expansión cercana o local. Esta sofisticada inmersión en el entorno viaje debería usar más la conciencia que el impulso, más la prudencia que el valor conquistador, una ética biodegradable donde no dejemos al marcharnos un desastre de dolor, basura, uso, abuso, de las estructuras frágiles del mundo y la naturaleza.