El terapeuta le ofrecerá no sólo el respaldo de sus conocimientos (¡necesarios, por cierto!), sino también su propio corazón adolorido, su corazón equivocado, su corazón enmendado, su corazón en vías de desarrollo, como el de cualquiera.Desde su entrenamiento en lidiar con su propio caos, ayuda a poner en orden el caos ajeno. Instala luz donde había penumbrosos pesares.
El vientre del terapeuta- Virginia Gawel
El acompañamiento vía simbólica es una propuesta terapéutica y un espacio de encuentro con nosotros mismos. Propone una metodología de trabajo con las palabras, con su narrativa curativa y necesaria, permitiendo el acercamiento a la realidad auto expresiva y simbólica de cada consultante.
Este espacio desea crear un vinculo con el diálogo en su dimensión más genuina, donde el consultante pueda acercarse a su palabra reflexiva, a su narrativa consciente; y de esta manera, expresar con libertad sentimientos, malestares, emociones, dándoles sentido y significado simbólico. Permitiéndose a sí mismo conectar más genuinamente con sus verdades personales, motivaciones, propósitos, búsquedas, etc.,
El motivo de consulta, eje articulador de las sesiones, se convierte en una posibilidad de indagación: si le permitimos hablar, todo motivo se convierte en conocimiento, todo síntoma en apertura, y el padecimiento en otra forma de la sabiduría. Desde aquí, sabemos que la palabra expresada puede ser salida, espacio abierto que acoge al Yo para que asiente sus fortalezas, conecte con el inconsciente personal, con sus imágenes, con la potencia de su deseo.
Artísticas de la palabra
El término “amplificación” lo tomo de la psicología analítica Junguiana, sugiere la posibilidad de generar recursos, nuevas comprensiones y caminos frente a las experiencias humanas; para que estas, no se queden simplemente en hechos estancados o mudos, sino que puedan ser abordadas desde una perspectiva simbólica y creativa, para que que alimenten las dimensiones más reflexivas y profundas de la psique.
Desde la psicología analítica, existen variedad de herramientas que han servido de inspiración y amplificación simbólica: sueños, mitos, leyendas, etc., Me he propuesto crear esta amplificación con dos herramientas simbólicas en las que creo profundamente: la escritura y la literatura (género autobiográfico). Ambas herramientas ocupan un espacio importante en esta propuesta, son llamadas por la sincronicidad para su aparición y su participación en el camino de las sesiones. Algunas veces; buscan ser protagonistas, por ejemplo, cuando es necesario a través de la escritura de acentuar un sentimiento, hacer empatía con una verdad, actualizar una memoria, resignificar una creencia; o simplemente, como ruta libre que el consultante puede tomar cuando la sesión se convierta en una posibilidad, y la escritura en un sostén donde seguir interrogando sensaciones, dolores, lugares de reconocimiento vital.
De igual manera, sucede con la experiencia literaria, y cuando se hace oportuno que las auto ficciones de otros, propongan una mirada más amplia a la experiencia del vivir, o ayuden a comprender mejor una problemática, un suceso, un duelo; permitiendo que la textualidad literaria libere contenidos psicológicos que se niegan a salir; o simplemente, como lugar catártico donde la lectura puede simular la potencia de experiencia, desatar comprensiones inesperadas.
Una arquitectura de la psique
Todo proceso de acompañamiento terapéutico necesita un marco conceptual sobre el que moverse, sobre el cual sostener el proceso de trabajo y transformación que se da en el encuentro entre dos. El trabajo desde la analítica Junguiana se hace desde los tipos psicológicos, el trabajo con los arquetipos personales, los complejos del desarrollo: como las máscaras, la sombra, el ánima y el ánimus, y un largo etcétera.
Todo este marco conceptual se aplica en cada persona y en su singularidad personal, reconociendo por supuesto, que no existe un modo genérico de abordar los fenómenos psicológicos; sino desde su potencial individual y único. Estar completo, no es estar perfecto: “La psique es un sistema de auto regulación cuya meta no es la perfección, sino el equilibrio y la plenitud” decía Jung. Y desde que inicié este camino de acompañamiento, he podido reconocer la libertad que suscita en cada consultante, el hecho de comprender que no existe un modo perfecto de vivir, o integrado en su totalidad, sino que cada lugar personal es único, posible y ambivalente, siempre en camino de Ser. En camino a ser sí mismos.

Dejarse acompañar es permitirse, como me decía una consultante en estos días, un lugar para reconocerse, un tiempo para reflexionar; y quisiera agregar que, dejarse acompañar también es regalarse un espacio para poner en cuestión la experiencia de vivir, y encontrar un interlocutor objetivo para guiar esta aventura. No necesitamos tener un síntoma, un malestar, un duelo, para esto. Aunque muchas veces sea este el motivo para llegar a mirar de cerca nuestra existencia.
P.D: El acompañamiento comenzó desde el año 2023, empíricamente y desde los espacios de consultorías y asesorías ya creados en Vía Simbólica; se comienza a consolidar en enero de 2025 con un espacio virtual y presencial en Bogotá. Hoy en día, es una propuesta en crecimiento y en búsqueda de consolidación. Cuido mucho este espacio de la saturación y la premura; por eso, tengo un numero máximo de consultantes. En este momento, ya todo está ocupado.
