El acceso alfabético a la escritura es el primer don de la infancia y su escolaridad; el acceso cotidiano a una escritura como práctica rutinaria y de sentido íntimo, puede ser el regalo de una adultez consciente.
Niña muerta dentro de mí
“Sin niña dentro de mí…” Pierdo el deseo de seguir mi voluntad, de perpetuar mis designios como si fueran leyes. Ahora dejo a la vida que me nazca, que me reproduzca y me invente. Me dejo estar como una recién nacida sin destino, voy dejando que me moldeen los virulentos días de este año fatídico y maravilloso.
