Niña muerta dentro de mí

“Hoy es domingo por la mañana. En este domingo de sol y de júpiter estoy sola en casa. Me he doblado de repente en dos y hacia delante como un profundo dolor de parto y he visto que la niña dentro de mí moría. Nunca olvidaré este domingo sangriento. Tardará tiempo en cicatrizar. Y heme aquí dura y silenciosa y heroica. Sin niña dentro de mí. Todas las vidas son vidas heroicas”. (Clarice Lispector, Agua Viva)

Cada vez que morimos lo que muere es una infancia petrificada y seca que ya dice nada.

Siempre fui insurrecta o no convencional; huía despavorida de lo tibio, del olor común, buscaba mi identidad. Lo aproveché todo: los barrios esnobs, las guardillas de estudiante, el paisaje de novedad que ardía venturoso en las calles grises de la ciudad. Aprendí muchas cosas: los secretos de la poesía, el ensueño del viaje, la vida en los monasterios, la pasión del cuerpo y las perdidas precisas del amor.

Un fuego insurrecto siempre fui, a veces cruel, a veces cálido, eso fui; desafiante y furioso, este fuego también ardía errante, quemándose a sí mismo. Estaba viva y orgullosa de estar viva, hacia un altar de mi misma en cuadernos dispersos e inocentes. Reconozco en ellos la letra cursiva y el éxtasis de estar haciendo historia para nadie.

“y he me aquí dura y silenciosa y heroica…”

Sigo insurrecta y no convencional, y aquellos días de enero soñé con otra, correcta y convencional como quien sueña con un espejismo hermoso pero inalcanzable. Me rendía. Las mañanas estuvieron soleadas y cálidas y el año naciente surgía como una promesa. Me rendía. Y como los agónicos yacía en lechos de nubes mirando una a una las escenas diáfanas de un pasado que ya no me pertenecía.

Extranjera de mí misma, fui recuperando el vacío necesario para abortarme.

“Sin niña dentro de mí…” Pierdo el deseo de seguir mi voluntad, de perpetuar mis designios como si fueran leyes. Ahora dejo a la vida que me nazca, que me reproduzca y me invente. Me dejo estar como una recién nacida sin destino, voy dejando que me moldeen los virulentos días de este año fatídico y maravilloso.

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