Fragmentos de un viaje al sur

Autora invitada: Dana Beltrán

¿Qué tanto nos puede cambiar un viaje?, ¿depende del viaje o del ser que lo acompaña?, ¿ o de quién lo siente en sus entrañas, con las transmutaciones que se pueden evidenciar en el cuerpo, la mente y el corazón del caminante?

Los viajes nos sitúan en un antes y un después, en despedidas, en recuerdos frágiles, en nostalgias esperanzadas de que los trayectos escogidos son los que son y no hay nada más el presente ¡Es lo unico tangible!

Me siento movilizada, me siento ser fuego, pero ya no ese que quema para destruir o ese gran miedo que estuvo en mí desde pequeña, sino un fuego que transforma. Hay un llamado a irme, a sanar con lo de afuera y entregarme desde una mirada tierna y sensata. Ese querer descentralizar, descentralizarme, construir red;  irme del centro al sur, al norte, oriente, occidente, salirme de los bordes, de lo estipulado, para darle paso a lo plural, lo holístico, lo integral, al poder ser en diversos universos, en los pluriversos.

En el avión veo las carretas de nuestro país, cómo aparecen y desaparecen entre los paisajes, las montañas, ¡las imposibilidades! Estas carreteras conectan, muchas casas se asientan ahí al lado, ¿cuál es esa necesidad de sentirnos conectados? En muchas dejo de ver carreteras, carros, personas, viviendas y me topo con una inmensidad de montañas que hacen parte de las grandes cordilleras central y occidental que más al sur constituyen los andes; ahí duermen las nubes, tan suaves, blancas, mojadas, proveedoras de  vida para los ecosistemas que respiran, que se acobijan con dulzura del sol, del resto del mundo.

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Me sitúo

Entiendo el lugar desde el que enuncio

Con mis aprendizajes y proyecciones

Me sitúo acá y ahora

En el re-conocer ese afuera, esa otredad que está lista para posar ideas y sentires.

Para darle paso a la creatividad, darle paso a lo infinito y lo sensible.

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Este transitar, en la plena conciencia de los pasos dados, me siento más que nunca andando en espiral,  reencontrándome en lugares antes habitados, pero ya no están las personas, ¿el tiempo nos cambió?,  ¿el tiempo es lineal?, me pregunto. En el proceso, los vínculos se han fortalecido… otras vidas decidieron andar por otros senderos, otras vuelven de diversas maneras a enseñarme, a ver momentos del pasado que había sentido ya desmenuzar, a mostrarme ese crecimiento. ¡Qué bonito es cerrar los ojos, volverlos a abrir y estar acá, situarme acá, sentirme tan ligera!

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Salgo a caminar con Nayis y Nata, grandes aliadas del viaje, dos niñas nasa que me muestran su territorio mientas me cuentan de sus anhelos. Pienso, ¡merecen estar acá!, hacer sus vidas en este territorio ancestral, que ha sido tan cuidado, tan luchado. Verde por la naturaleza del territorio, rojo por la sangre que se ha derramado para defenderlo.

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Como el aire que se filtra en los árboles, y se posa trayendo las historias pasadas, el proteger del territorio.  Wejxia y comunicación

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¿En qué frecuencia viven los niños?, seguro no en la nuestra, no tienen el sabor de los adultos, pues hemos perdido la forma de comunicarnos. Los niños viven en la frecuencia de la ensoñación, lo que les permite ver todo desde el <anima>, darle vida a lo que creemos no tiene vida o no merece ser contemplada. ¿Por qué los niños acá sonríen más?, ¿será porque están más cerca de sus madres, en sus espaldas hasta los tres años?,  ¿ o por su pelo largo? ¿ o porqué solo les hablan en Nasa Yuwe y es en el colegio cuando aprenden el castellano?,  ¿o simplemente porque los conectan con su cultura, con la armonía de la naturaleza?.

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Las montañas nos permiten ampliar los sonidos, sentir cómo se escuchan los pájaros, los grillos, los perros, y cómo se reproducen los ecos. Cierro los ojos en medio de las plantas de fique, y pienso si “le guardo fe al proceso de paz estando acá”,  y ¡tam! , una hora después les vuelvo a verlos con sus armas pesadas, su ojos de miedo y muerte; una intimidación  constante que hace que las personas vuelvan a esconderse. 

¿Quiénes no pueden volver a casa, a qué dios, fuerza, autoridad les piden para que todo pare? ¿Esto sí va a cambiar algún día?

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¡Explayarme en mis sensaciones cuando siento todo caer

P.D. Dana, socióloga, educadora popular y creyente que la transformación profunda se hace desde lo personal, la relación con la otredad, lo comunitario y la conexión con los territorios. Relata desde sus viajes, vivencias y anhelos, el reconocimiento que hay muchos mundos posibles, historias que quieren dejar semilla y que buscan ser abrazo de esperanza.

Dana ha tomado el coaching de escrituras autorreflexivas todo el año 2023.

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