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Para una nueva ética del viaje: parte I

Una nueva ética del viaje podría iniciar planteándose como un acuerdo con nosotros mismos frente a un planeta en franca necesidad de atención y consideración; un acuerdo de moderación, de expansión controlada o de expansión cercana o local. Esta sofisticada inmersión en el entorno viaje debería usar más la conciencia que el impulso, más la prudencia que el valor conquistador, una ética biodegradable donde no dejemos al marcharnos un desastre de dolor, basura, uso, abuso, de las estructuras frágiles del mundo y la naturaleza.