Por: Andrea Londoño (autora invitada)
Tenía que escribir para las mujeres, dedicarles el tiempo que ellas no tuvieron para hacerlo, las escritoras, pintoras, biólogas, amantes que no tuvieron tiempo ni posibilidades. Pues los embarazos, los niños llorando, la mierda que lavar, el fogón encendido y las bocas que esperaban no daban espacio durante el día, y en la noche el cuerpo ya estaba dolido, los pies aporreados, la piel quemada y la cama era el único consuelo.
Era necesario sacar el tiempo que ellas no tuvieron. Darles un poco de espacio para las que no tuvieron una habitación propia, una vida propia, un sueño propio, ni quien las escuchara. Quiero conmemorar las vidas de aquellas que tuvieron que luchar por ocupar cada lugar, por asomar la cabeza sin que la cortaran. Quiero conmemorar la vida de las perseguidas por putas, por viejas, por chismosas, por estériles, por feas y por pobres.
Ana, la sabia
Pasos que revuelan por la casa
Olor a café en el amanecer
Arepas sobre la parrilla
Faldas manchadas de hollín
Delantales cromatográficos
Aguja e hilo en la tarde
Caldos de papa con tortilla los sábados al desayuno
Changua para la fiebre
Llantén, cidra, breva, verdolaga, acedera para curar todas las enfermedades
Manos sanadoras, heridas y marchitas
Silencios extendidos
Risas estrepitosas
Un lugar donde llegar a calentar y sanar el corazón
Instrucciones para ser buena esposa:
Base de la instrucción, calladita se va más bonita.
Seguramente su esposo no será ni el mejor conversador, ni el más cariñoso, ni un salvador y menos un buen amante. Trate de ocultar que sabe más que él, alabe todo lo que diga, así sea una locura. Hágale pensar que sin él estaría siempre en riesgo inminente de muerte, no reclame, oculte su sensibilidad y sobre todo finja que es feliz.
Y si ya se cansaron de fingir los orgasmos o del sexo sin emoción, tóquese, súbase la bata, quítese los calzones, ande con el viento entrando entre las piernas.
Sara, la loca
Caderas abultadas
Cara pintada de colores, sicodelia
Olores que explotan los sentidos
Semen y mierda
Movimientos que llaman la atención
Ciclos que se hacen visibles
Miedos y miseria
Carencias y posibilidades
Riesgos y violencias
Instrucciones para ser una loca
Un día levantarse y decidir que nada importa, salir a la calle y gritarle a la vieja encopetada que es fea, a la muchachita teñida que es una hija de puta y de puto y al gordo maluco de la tienda que es un violador.
Caminar con desparpajo, mostrando las caderas y los muslos que se mueven deliciosamente.
Caminar sin zapatos hasta que los pies reconozcan cada miseria que el mundo tira. Tomarse los cunchos de cerveza del bar y cantar hasta el amanecer.
Ya no resistir los malditos piropos que emiten los hombres de la construcción de la esquina.
Putear la línea de emergencias porque la contesta un hombre y le pregunta si la está insultado el marido o un desconocido.
Emborracharse con hombres y pensar que ninguno la va a tocar.
Salir en la noche y pensar que las mujeres están en zonas seguras.
Llegar a los cuarenta y no tener marido.
Decidir no tener hijos, ni hijas.
Decidir estar sola y deleitarse.
Blanca, la maga
La palabra que acaricia ata y desata
El aroma que sana
Tabacos que se golpean contra el muslo
Olor a ruda llenando los espacios
Úteros de reciben los carbones encendidos
Ignición que libera
Hojas devoradas por el fuego
Humos que elevan los rezos
Guadua para desatar
Canela para atraer
Ajo para limpiar
Amiga del fuego
Amante del agua
Devota del aire
Develar lo escondido
Péndulos de hojas
Cascadas de zumos
Velas encendidas
Baños que limpian y atraen.
Instrucciones para ser una bruja
Poner suavemente el pie derecho sobre el suelo cuando canta el primer gallo, y evitar que el izquierdo se altere, para que tenga el tiempo suficiente de dejar la oscuridad en el centro de la cama.
Encender el velón en el altar, y verlo jugar con el aire, mientras el fuego eleva el rezo entre botones de oro, semillas de congolo y hojitas de laurel.
Poner el gran útero en el centro y encenderlo, cada rumbo una llama, cada elemento una intensión.
Moler los trozos de copal y ponerlos en el fuego.
Juntar los dedos con la palma de la mano para triturar las hojitas de ruda, de menta y los palitos de canela y uno a uno ponerlos en combustión.
Agradecer el camino iluminado por el sol de la mañana.
Dejarse morir en el atardecer, con la seguridad de lo que tiene que marcharse.
Cantar con el tambor en la luna llena.
Ensoñar en la luna nueva.
Hablar con la salvia y el tabaco.
Caminar en la oscuridad para escuchar los consejos de la noche.
Sofia, la rebelde
Cabello corto y pintado de amarrillo
Pantalones apretados marraneros
Una blusa amarrada a la cintura
Un cigarro en la boca
La respuesta a flor de piel
Las emociones alborotadas
Las hormonas delirantes
La boca pintada de rojo
Dispuesta a ser escuchada
Dispuesta al disfrute
Instrucciones para ser rebelde
Siempre negarse a tender la cama, no ayudar en la casa y montarse en un árbol todo el día.
Usar poca ropa para correr con facilidad, ropa sucia con olor a tierra a pasto y a secreciones corporales.
Masturbarse mínimo dos veces al día.
Sacarse mocos y pegarlos en la pared, en la mesa, en el testero de la cama y algunas veces masticarlos para sentir su sabor saladito.
Caminar siempre hasta gastar los zapatos.
Correr y disfrutar del viento.
Hablar con cualquiera.
Besar a cualquiera.
Disfrutar de la sensación pegajosa y tibia de la sangre corriendo entre las piernas.
No bañarse.
Tocar y oler.
Tocar y sentir.
Gritar, cantar y aullar.
Soñar.
Quedarse parada frente a las vitrinas llenas de pasteles y velar sin probar.
Desear con todas las fuerzas el hombre o la mujer del prójimo.
Caminar lento los días felices, disfrutando cada paso, cada textura y cada encuentro.
Caminar rápido los días tristes, para que la velocidad y el roce con el aire eliminen el dolor de lo vivido.
Luzmi, la heroína
Está loca, es madre, es maga, administra y es sabia.
Supera los obstáculos cotidianos de las imposiciones estereotipadas.
Alcanza metas eróticas de disfrute.
Lucha contra los monstruos que habitan en las tinieblas de la familia, la casa, el trabajo y la sociedad.
Encuentra tesoros viviendo hazañas mundanas y cotidianas.
Instrucciones para ser una heroína
Levantarse temprano para tomar un baño, y darse el tiempo de admirar las cicatrices, las téticas y sus formas, la barriguita que se asoma.
Tocarse la vulva suavemente y complacerse con las caricias propias.
Vestirse despacio disfrutando el roce con las telas.
Dejarse el cabello crespo rebelde y suelto.
Salir a luchar contra cada monstruo, la sociedad que minimiza, la familia que no se da cuenta que existe, la pareja que desconoce los deseos, la enfermedad y la soledad.
Al llegar la tarde deben preparar agua de laurel y canela para limpiar el cuerpo, encender una vela en el centro del altar y elevar el rezo diario; si es con tabaco mejor.
Poner un poco de ambil en la lengua y dejar que el pensamiento fluya.
Poner un poco de mambe e invocar el mantra propio que tranquilice los pensamientos y prepararse para seguir, enloqueciendo de amor, cuidando con rebeldía, pariendo hijas pintorescas.
Llevar un diario para escribir los sentimientos cotidianos, los malos amores, las angustias, los malos momentos, los malos polvos.
Aprender sobre tortas y dulces de naranja desamargada.
Tomarse dosis de olvido para dormir y disfrutar hasta la muerte.
Lucila, la sombra
Necesidades insatisfechas
Deseos reprimidos
Malgastar la desnudez
Reclamos contenidos
Hablar de política y soñar con un mundo mejor en el imaginario
No hacer ruido
Evitar mirar otras pieles
Escuchar atrás de la puerta
Reciclar incertidumbres
Instrucciones para ser sombra
Si quiere ser sombra debe repetir todas las mañanas mientras barre: no es valioso, ni delicioso sentir.
Debe ensayar el espejo una mueca de felicidad y utilizarla en público.
Ensaye a caminar en puntillas sin ser escuchada, para no llamar la atención o por si alguna vez se quiere volar con otro.
Mire siempre el piso para que acostumbre su mirada a estar baja, pues no se puede dejar seducir.
Tararee una canción todo el tiempo para que no escuche el viento, ni el agua y menos otras voces que puedan incitarla a la dicha.
No salga de noche, se puede volver sensible.
No mire la luna puede alterar su sistema nervioso y ponerla en condición deseante.
Y compre un reloj para que sea el despertador, la voceadora del almuerzo, el llamado a comer y el aviso de acostarse.
