Naturalmente, todo mito astral no es sino psicología proyectada en el cielo, psicología inconsciente además; pues los mitos ni fueron ni son nunca conscientemente inventados, sino que preceden de lo inconsciente del ser humano.
Del libro escritos sobre astrología/ Carl Jung
No somos conscientes de lo que pueden traernos nuestras decisiones, ignoramos que los nuevos caminos que elegimos pueden traernos innumerables tesoros, aperturas psíquicas, vías de acceso a potencias personales que no hemos descubierto.
En junio del año 2020, abrí oficialmente un espacio de consultoría astrológica; estábamos en plena pandemia y encierro obligatorio. El profesor que me formó en el camino de la astrología fue claro en su consejo: la única opción de seguir aprendiendo y consolidando este conocimiento, era practicando directamente con las cartas astrales de las personas.
Todo empieza en el mes de junio, bajo la luna nueva en geminis, con consultas para algunos amigos cercanos, con aporte voluntario, creo. Y poco a poco, entre recomendaciones o sugerencias de mi cuenta de Instagram, van llegando los consultantes.
Empiezo a convertirme en traductora de símbolos, y el vínculo de dos se me muestra revelador: la idea de un trabajo de este tipo nunca había tenido lugar en mis deseos, desconocía la existencia transformadora de la palabra dicha en la dupla, del caracter revelador y transformador del trabajo entre dos. Pero poco a poco, y a medida en que me iba adentrado en las sesiones, podía empezar a degustar la alegría que me causaba poder servir de instrumento para que ese otro consultante, fuera encontrando un lugar en sí mismo a través de sus simbolos astrales, permitiéndose un espacio para el cuestionamiento, una posibilidad para la reflexión sobre su procesos de vida.
Las consultas se fueron consolidando en el transcurso de los años, tuve consultantes que no dejaron de volver, otros que no volvieron, otros que hicieron la ruta completa de aprendizaje de su carta, otros que aprendieron conmigo sobre el lenguaje astrológico; no recuerdo un solo mes de estos años en que no tuviera sesiones. Me parecía que había nacido para esto. Conectaba maravillosamente con este diálogo entre el ser y el cosmos, con este momento de apertura hacia lo que Jung llamó: los arquetipos del cielo. Los planetas son dioses, también llegó a decir, haciendo referencia al carácter mítico del cosmos y sus constelaciones.
Pasaron muchas cosas en mi vida estos años, hice varias formaciones en astrología, buscando siempre capacitarme y seguir haciendo un mejor trabajo. Pero un seminario virtual de consultoría astrológica realizado en el instituto CABA de Buenos Aires, se convirtió en un punto de inflexión, porque me llevó a la psicología analítica Junguiana. En este seminario el profesor psicólogo y astrologo, nos llevó a reconocer la alianza posible entre la astrología y la psicología analítica.
Y con este carácter mío, siempre buscador e inquieto, me postule entonces dos caminos: tenia que elegir, si continuar con una formación profesional en astrología, hoy en día existen excelentes formaciones en el mundo para esto, o decantarme por la psicología analítica. Casi sin esfuerzo, como suceden las cosas destinadas a ser, llegué a la fundación de psicología analítica de Córdoba en Argentina, y comencé a estudiar un maravilloso curso de especialización de dos años, donde profundizamos en la teoría y en la clínica de la psicología analítica Junguiana.
Mientras tanto seguía con la consulta astral y mis otros programas de literatura y escritura. Y de nuevo, no sabemos lo que nos traen las decisiones, pero estoy convencida que todo lo que hacemos tiene el poder de atravesarnos, de moldearnos, de posibilitar aperturas vitales. Así que, comencé a incorporar a Jung en mis programas, en mis talleres y módulos. De la mano de mi analista, pude ir aprendiendo y reconociendo que necesitaba entrar en un nuevo proceso con las consultorías. La astrología se había convertido en una puerta de acceso a nuevas vocaciones y nuevos conocimientos.

Entonces se posicionó en mí el deseo de liderar procesos de consultoría más largos y profundos, a través de la psicología analítica. No creo que sea el única que luego del ejercicio de consultoría astrológica sienta el llamado hacia los procesos psicoterapéuticos; creo que es muy común que esto suceda. Por esto, decidí este diciembre de 2025, concluir con la consultoría astrológica, sentí que ya había entregado este conocimiento, y era necesaria la transición hacia nuevo proceso de acompañamiento, ahora ya de la mano de herramientas como la literatura, la escritura, y por supuesto, la psicología analítica Junguiana.
Actualmente, esta migración ha ido muy bien, y casi todos mis nuevos consultantes del acompañamiento, han hecho parte de mis consultas astrales. Un hecho no tan menor, teniendo en cuenta el vínculo de mutuo conocimiento, que se ha ido creando en el tiempo.
Epílogo
La consulta astrológica me brindó un recurso importante en el ámbito del trabajo con la intimidad humana. Me abrió hacia la capacidad de escucha, me estimuló para seguir profundizando en la comprensión de la realidad psíquica, en la complejidad de la conducta humana, y por supuesto, en la verdad de la relación entre el ser y el cosmos.
La astrología es simbólica, intuitiva y estadística. No necesita ser más nada. Se parece al arte, esta cerca de la naturaleza, hace un lindo empalme con la literatura, porque su historia como la de la literatura, está ligada a la palabra, a la hermenéutica, a la herencia del mito.
A todos mis consultantes de estos cinco años ¡Muchas Gracias!
Para conocer sobre mi nueva propuesta de acompañamiento, acá esta el link:

Angelica, me encanta seguirte leyendo. Cuánto has avanzado c
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Un abrazo querida!!!! Tenemos que ponernos al día pronto!
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