Para una nueva ética del viaje: parte I

Una nueva ética del viaje podría iniciar planteándose como un acuerdo con nosotros mismos frente a un planeta en franca necesidad de atención y consideración; un acuerdo de moderación, de expansión controlada o de expansión cercana o local. Esta sofisticada inmersión en el entorno viaje debería usar más la conciencia que el impulso, más la prudencia que el valor conquistador, una ética biodegradable donde no dejemos al marcharnos un desastre de dolor, basura, uso, abuso, de las estructuras frágiles del mundo y la naturaleza.

Niña muerta dentro de mí

“Sin niña dentro de mí…” Pierdo el deseo de seguir mi voluntad, de perpetuar mis designios como si fueran leyes. Ahora dejo a la vida que me nazca, que me reproduzca y me invente. Me dejo estar como una recién nacida sin destino, voy dejando que me moldeen los virulentos días de este año fatídico y maravilloso.