En tiempos de crisis, la necesidad de la confesión es una oportunidad para salir de la desesperación y coincidir de nuevo con la necesaria claridad del Ser.
María Zambrano
¿La escritura como práctica de la vida cotidiana puede ser terapéutica ?
La relación de utilidad con la escritura está condicionada por un deshacer su necesidad de curación y más bien ubicarse en la dirección contraria: una escritura sin provecho, sin finalidad aparente y libre pretenciosas salvaciones. La cualidad de transformación de la escritura es silenciosa y puede ocurrir en ese anonimato salvador que nos cubre de la mirada de esos otros ajenos, y que tal vez no pueden comprendernos.
Un cuerpo de escrituras
Walter Ong en su libro: oralidad y escritura, asume las manos como nuestra primera tecnología; actualmente usamos intervenciones en la escritura más sofisticadas: celular, tablet, portátil; sin embargo, la mano sigue siendo una tecnología irremplazable porque interviene siempre. El cuerpo físico es un invento irremplazables, la mano no deja de intervenir a pesar de la rutina saibor de nuestros días. De esta manera, el acto de escribir siempre será el llamado de un cuerpo, y al permitirnos un instante para detenernos y escribir, la tecnología que sea, el cuerpo saibor o la manos, damos inicio a la evocación de otros cuerpos, transmitimos nuestra corporeidad hecha emoción, rabia, dolor, gozo…etc,. La practica simple de la escritura puede ser un llamado a establecer el vinculo con nuestra corporeidad presente.
El observador atento de mi vida
El llamado al observador es el llamado desde la escritura a ese otro inmutable que somos, reconocerlo y evocarlo desde la practica continuada de la escritura; porque debe ser una practica que se aferre a la repetición, al tedio, a las rutinas gloriosas de nuestra cotidianidad. Este observador huye de las etiquetas limitantes que tanto nos gustan: soy egoísta, soy feliz, soy depresivo… el observador que surge de la escritura continuada y no se sitúa, transita, transcurre; este observador se describe, se escribe, se asume libre, ¿quién entonces escribe? La escritura es un vinculo directo al presente, es atención liberadora.
Una practica de la escritura cotidiana significa:
La aceptación del caos: nuestras escrituras imperfectas, disímiles, contradictorias y repetitivas.
El microcosmos de nuestra subjetividad es el macrocosmos de la condición humana; entre más subjetividad mayor es el grado de equivalencias con el sentir de la colectividad.
El aumento, sin garantías, de un gradual autoconocimiento y una mayor reflexividad en nuestra vida cotidiana.
Evocar en la practica de la escritura, sobre todo, acciones de sentido y de utilidad transcendente. Y finalmente, una compañía instaurada en los días, que me pertenece tanto en los momentos excepcionales: LA CRISIS, como en los instantes excepcionales: LA VIDA COTIDIANA.
Próximo taller:
https://educacionvirtual.javeriana.edu.co/taller-escritura-narrativas-auto-reflexivas
